En las primeras propuestas del modelo de indefensión Seligman reconoce la relevancia de dos emociones el miedo y la depresión como consecuencia de la exposición a situaciones incontrolables.

La reformulación del modelo según Abramson, Seligman y Teasdale plantea la existencia de una serie de dimensiones atribucionales que el individuo incorpora a las causas de incontrolabilidad a la que se ve sometido, una de ellas es la asignación a la propia persona o a los demás .
Y una segunda dimensión seria estable- inestable teniendo en cuenta que la situación permanezca o no en el tiempo, y por último, la dimensión global- específico que hace referencia a la generalización de la situación de incontrolabilidad.
Esta reformulación propone que la gente propensa a la depresión interpreta los hechos en términos interno, globales y estables, es decir, esta tendencia a buscar causa internas, globales y estables hacen que el sujeto tienda a deprimirse cuando estos ocurren.
Un desarrollo posterior ha sido el modelo de depresión por desesperanza en el cual los individuos que presentan una tendencia a inferir los acontecimientos a causas estables y globales es decir a atribuciones de indefensión, tenderán a sufrir consecuencias emocionales negativas y estarán más predispuestos a realizar atribuciones negativas sobre los acontecimientos negativos incrementando la aparición de desesperanza y por tanto desarrollando síntomas de depresión por desesperanza.
Según Abramson los síntomas de depresión por desesperanza incluirían una respuesta retardada, es decir un déficit motivacional ( indefensión), tristeza, actos de ideación suicida, baja energía, apatía, retardo psicomotor, trastorno del sueño, baja concentración, cogniciones negativas exacerbadas, baja autoestima y dependencia cuando el acontecimiento estresante es atribuido a causas internas, estables y globales.
La teoría de la desesperanza plantea que cuanto menos negativo sea el estilo atribucional de la persona más estresante debe ser el acontecimiento negativo para contribuir a la depresión por desesperanza, por tanto incluso gente que muestre un estilo atribucional poco negativo puede desarrollar un episodio depresivo por desesperanza cuando el número o la magnitud de los acontecimientos negativos sea suficiente para generar la desesperanza.
Aunque esto no es indispensable para los individuos que ya poseen el estilo atribucional negativo.
La hipótesis de que el estilo atribucional está más estrechamente relacionado
con síntomas depresivos en unas personas que en otras, parece cierta, y concretamente, sería en aquellas personas que se centran en una causa, manteniendo pensamientos rumiativos sobre ella, en las que se presentarían relaciones más fuertes con síntomas depresivos, mientras que en las personas que sostienen explicaciones multicausales no se presentarían estas fuertes relaciones.
Otro punto de gran importancia en el estudio de la relación entre las emociones y el estilo atribucional, es el estudio de las expectativas sobre acontecimientos futuros.
En el modelo de indefensión- desesperanza para la ansiedad y la depresión, la ansiedad pura surge desde un sentido incierto de indefensión acerca de resultados futuros, lo que provoca un incremento del arousal y de la hipervigilancia en la preparación para acontecimientos próximos.
Cuando la expectativa de indefensión se hace cierta el resultado que se da es
un síndrome mixto de ansiedad/depresión. De este modo, la ansiedad y la depresión estan caracterizados por la incontrolabilidad siendo específico de la depresión la expectativa de resultados negativos.
Abramson, Alloy y Metalsky revisaron la teoría de la indefensión aprendida para restar importancia a las atribuciones específicas y destacar el sentido de indefensión como causa central de las distintas formas de depresión.
Las atribuciones resultan solo en la medida en que contribuyen al sentido de desamparo. Tanto los individuos ansiosos como los depresivos se sienten indefensos y creen que carecen de control, pero solo en la depresión ceden y pierden las esperanzas.
Según Abramson, Alloy y Metalsky hay algunas pruebas de que el estilo pesimista de atribuir los sucesos negativos a los defectos de carácter propios da como resultado la desesperanza. Este estilo tal vez sea anterior, y por lo tanto, contribuya en cierto sentido a los episodios ansiosos o depresivos que siguen a los sucesos negativos o estresantes.

La reformulación del modelo según Abramson, Seligman y Teasdale plantea la existencia de una serie de dimensiones atribucionales que el individuo incorpora a las causas de incontrolabilidad a la que se ve sometido, una de ellas es la asignación a la propia persona o a los demás .
Y una segunda dimensión seria estable- inestable teniendo en cuenta que la situación permanezca o no en el tiempo, y por último, la dimensión global- específico que hace referencia a la generalización de la situación de incontrolabilidad.
Esta reformulación propone que la gente propensa a la depresión interpreta los hechos en términos interno, globales y estables, es decir, esta tendencia a buscar causa internas, globales y estables hacen que el sujeto tienda a deprimirse cuando estos ocurren.
Un desarrollo posterior ha sido el modelo de depresión por desesperanza en el cual los individuos que presentan una tendencia a inferir los acontecimientos a causas estables y globales es decir a atribuciones de indefensión, tenderán a sufrir consecuencias emocionales negativas y estarán más predispuestos a realizar atribuciones negativas sobre los acontecimientos negativos incrementando la aparición de desesperanza y por tanto desarrollando síntomas de depresión por desesperanza.
Según Abramson los síntomas de depresión por desesperanza incluirían una respuesta retardada, es decir un déficit motivacional ( indefensión), tristeza, actos de ideación suicida, baja energía, apatía, retardo psicomotor, trastorno del sueño, baja concentración, cogniciones negativas exacerbadas, baja autoestima y dependencia cuando el acontecimiento estresante es atribuido a causas internas, estables y globales.
La teoría de la desesperanza plantea que cuanto menos negativo sea el estilo atribucional de la persona más estresante debe ser el acontecimiento negativo para contribuir a la depresión por desesperanza, por tanto incluso gente que muestre un estilo atribucional poco negativo puede desarrollar un episodio depresivo por desesperanza cuando el número o la magnitud de los acontecimientos negativos sea suficiente para generar la desesperanza.
Aunque esto no es indispensable para los individuos que ya poseen el estilo atribucional negativo.
La hipótesis de que el estilo atribucional está más estrechamente relacionado
con síntomas depresivos en unas personas que en otras, parece cierta, y concretamente, sería en aquellas personas que se centran en una causa, manteniendo pensamientos rumiativos sobre ella, en las que se presentarían relaciones más fuertes con síntomas depresivos, mientras que en las personas que sostienen explicaciones multicausales no se presentarían estas fuertes relaciones.
Otro punto de gran importancia en el estudio de la relación entre las emociones y el estilo atribucional, es el estudio de las expectativas sobre acontecimientos futuros.
En el modelo de indefensión- desesperanza para la ansiedad y la depresión, la ansiedad pura surge desde un sentido incierto de indefensión acerca de resultados futuros, lo que provoca un incremento del arousal y de la hipervigilancia en la preparación para acontecimientos próximos.
Cuando la expectativa de indefensión se hace cierta el resultado que se da es
un síndrome mixto de ansiedad/depresión. De este modo, la ansiedad y la depresión estan caracterizados por la incontrolabilidad siendo específico de la depresión la expectativa de resultados negativos.
Abramson, Alloy y Metalsky revisaron la teoría de la indefensión aprendida para restar importancia a las atribuciones específicas y destacar el sentido de indefensión como causa central de las distintas formas de depresión.
Las atribuciones resultan solo en la medida en que contribuyen al sentido de desamparo. Tanto los individuos ansiosos como los depresivos se sienten indefensos y creen que carecen de control, pero solo en la depresión ceden y pierden las esperanzas.
Según Abramson, Alloy y Metalsky hay algunas pruebas de que el estilo pesimista de atribuir los sucesos negativos a los defectos de carácter propios da como resultado la desesperanza. Este estilo tal vez sea anterior, y por lo tanto, contribuya en cierto sentido a los episodios ansiosos o depresivos que siguen a los sucesos negativos o estresantes.
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